El Ministro de Economía Álex Contreras Miranda, ha dejado entreabierta la posibilidad de un nuevo salvataje a Petroperú, sin embargo, Fitch Ratings le ha bajado la calificación a la empresa petrolera Estatal pues conforme a sus análisis económicos sabe que sus bonos no tienen visión de futuro ni a corto, mediano ni largo plazo. No hay consistencia para un financiamiento. La advertencia es clara y contundente.

Recordemos que ya hay una deuda del año 2022 de 750 millones de dólares que no se ha honrado y sobre esa evidente ineficiencia, ahora la empresa Estatal solicita 1,150 millones de dólares adicionales para poder seguir subsistiendo, entonces, su deuda se dispararía a 1,900 millones de dólares. El despilfarro y la fuga de capital es más que alarmante. Si sus ingresos en ventas del 2023 se habrían reducido en un 35% respecto al 2022, la pregunta cae de madura, ¿De dónde piensa pagar una nueva deuda si tampoco pudo hacerlo con la anterior?

Y es que como reza la sabiduría popular: “lo que empieza mal, termina mal”. Podría decirse que la debacle de Petroperú se conjuró con la mentira de la refinería de Talara, ya que a los 4 vientos se dijo que no implicaría mayores gastos al fisco, que no afectaría los presupuestos de las políticas de Estado en salud, en educación, en seguridad, etc., que el Perú y los peruanos no se preocupasen, que la refinería de Talara más bien era la panacea y la solución a nuestros problemas, tremendo cuentazo toda vez que lo que ha venido ocurriendo es todo lo contrario.

Y en medio de este caos, ¿quién sería el gran sacrificado? El ya alicaído Banco de la Nación que de por sí ya tiene sus propios problemas internos presupuestales y si a esto se le sumaría el desembolso dinerario de 1,150 millones de dólares al agua por culpa de una empresa que no ata ni desata, la que terminaría quebrando antes, más temprano que tarde, sería este banco que queramos o no, con sus bemoles y virtudes es vital para el millón y medio de trabajadores del sector público peruano, así como pensionistas y ciudadanos de a pie en general.

Sería irresponsable y un error gravísimo que el MEF acceda al pedido del crédito adicional ya que como lo hemos señalado, consideramos que es perjudicial tanto para el Banco de la Nación (la gran víctima en este escenario), como para el propio Petroperú (no se puede apañar la ineficiencia). El Ministro está para regular el caño y no para propiciar el despilfarro, al tiempo que, si se duplicaría la deuda, se reduciría aún más la calificación de los agentes económicos sobre la petrolera y la posibilidad de que algún día si quiera exista un postor interesado.

Creemos que ha llegado el momento de pensar seriamente de una buena vez en una transición paulatina a la privatización, conformar una comisión de liquidación y reestructuración viable con un nuevo directorio eficiente y técnico, con una visión corporativa integral de competitividad empresarial, de incentivos al consumidor final y mejora continua.

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